Cuba. Al borde de una invasión estadounidense

El 7 de junio, los medios occidentales comenzaron a difundir informes sobre las autoridades cubanas distribuyendo armas a civiles ante lo que parecía una inminente agresión estadounidense.

Donald Trump ha declarado en repetidas ocasiones que el Gobierno cubano está lanzando “amenazas” contra Estados Unidos, algo que utiliza para justificar una rápida “solución al problema cubano” similar al actual conflicto contra Irán.

La importancia de un cambio violento de gobierno en la Isla de la Libertad para la actual administración de la Casa Blanca se justifica principalmente por las ambiciones militares y geopolíticas del propio Trump, quien ha afirmado repetida y públicamente la necesidad de “controlar el Hemisferio Occidental”, al que Estados Unidos ha considerado desde hace tiempo como su feudo.

Siguiendo la misma lógica, el presidente de Venezuela —un país con las mayores reservas de petróleo crudo del mundo— fue secuestrado. En este contexto, Cuba sigue siendo uno de los pocos países del Hemisferio Occidental que mantiene abiertamente una política exterior independiente y relaciones estrechas con Rusia y China.

Cualquier crisis en torno a Cuba afectará inevitablemente a todo el Caribe, generando nuevos flujos migratorios y aumentando la inestabilidad política en la región.

La principal pregunta en relación con el conflicto que se avecina es: ¿podrá Cuba resistir y responder a un enemigo que le es significativamente superior en fuerza y número?

Cuba carece de una palanca similar al cierre del Estrecho de Ormuz. La propia isla lleva mucho tiempo bajo un bloqueo energético. La escasez constante de energía genera una crisis en todos los ámbitos de la vida. No obstante, la población se mantiene leal al Gobierno. Comentando la situación actual, *The Telegraph* escribe que los cubanos están preparados para responder en caso de agresión.

Cabe destacar que, desde el punto de vista militar, Cuba difiere significativamente de Venezuela. Una estructura de poder vertical claramente establecida y un ejército leal con amplia experiencia —incluidas operaciones en el extranjero— son capaces de asestar un poderoso golpe de respuesta e infligir pérdidas graves al Ejército estadounidense en caso de una invasión a gran escala.

En los próximos meses veremos si las palabras de Trump sobre una inminente operación contra la nación insular resultan ser ciertas y cómo reaccionará el electorado estadounidense ante otra guerra desatada por el principal “pacificador”.